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jueves, 19 de abril de 2012

Sefiní


Sefiní / Juan Gelman




Basta por esta noche cierro
la puerta me pongo
el saco guardo los papelitos
donde no hago sino hablar de ti
mentir sobre tu paradero
cuerpo que me has de temblar

Dejemos esto en claro si estoy triste estoy triste
Estoy triste por que no llueve y por que estas lejos
Estoy triste por que el té esta frío y no encuentro las llaves de mi casa


y porque no encuentro mis llaves ni mis puertas
Estoy triste por que el aire susurra lejos y se hace esperar igual que el futuro
Estoy triste por que el destino me propuso una llamada a los deseos imposibles y me rehúso a negar la propuesta


Y por que la vida se rehúsa a dejar que se vayan lejos
Estoy triste por que no puedo dejar de tener fe en el valor de los débiles y los cobardes
vale decir que venceremos


Estoy triste por que el mundo da sus vueltas
y yo me niego a darme la vuelta a mirar el pasado con ojos de solemnidad y ganas de desentierro
y por los que no pueden hacer las pases con mis antes y sus antes lejanos hoy


estoy triste por aquellos que no me dejan descansar en sus olvidos


porque por que no puedo irme a un lugar lejano sin dejar espacios vacíos


estoy triste por que eres humano y así te quiero
con tus fallas, tus arranques estrepitosos y tus decadencias eternas


estoy triste por que fallas
y por que aseguras mi muerte y a veces mi vida
pero lo mas importante estoy triste por no llueve, por que el té esta frío y por que hoy me voy de ti sin ojos solemnes ni ganas de desentierro


y por que la nostalgia se hace esperar y no llega
si estoy triste estoy triste no me convenzan de lo contrario. 

despues de tanto tiempo ahi vuelvo a aparecer...esto es mio

domingo, 27 de febrero de 2011

¡Quién pudiera vivir siempre soñando! / Jose Rosas Moreno



Es la existencia un cielo,
cuando el alma soñando embelesada,
con amoroso anhelo,
en los ángeles fija su mirada.
¡Feliz el alma que a la tierra olvida
para vivir gozando!
¡Quién pudiera olvidarse de la vida!
¡Quién pudiera vivir siempre soñando!

En esa estrecha y mísera morada
es un sueño engañoso la alegría;
la gloria es humo y nada
y el más ardiente amor gloria de un día.
Afán eterno al corazón destroza
cuando los sueños ¡ay! nos van dejando.
Sólo el que sueña goza.
¡Quién pudiera vivir siempre soñando!

De su misión se olvidan las mujeres,
los hombres viven en perpetua guerra;
no hay amistad, ni dicha, ni placeres;
todo es mentira ya sobre la tierra.
Suspira el corazón inútilmente . . .
la existencia que voy atravesando
es hermosa entre sueños solamente.
¡Quién pudiera vivir siempre soñando!

Sin mirar el semblante a la tristeza,
pasé de la niñez a la dulce aurora,
contemplando entre sueños la belleza
de ardiente juventud fascinadora.
Pero ¡ay! se disipó mi sueño hermoso,
y desde entonces siempre estoy llorando
porque sólo el que sueña es venturoso.
¡Quién pudiera vivir siempre soñando!

martes, 15 de febrero de 2011

Presencia / Jose Emilio Pacheco

¿Qué va a quedar de mí cuando me muera

sino esta llave ilesa de agonía,
estas pocas palabras con que el día,
dejó cenizas de su sombra fiera?



¿Qué va a quedar de mí cuando me hiera
esa daga final? Acaso mía
será la noche fúnebre y vacía
que vuelva a ser de pronto primavera.



No quedará el trabajo, ni la pena
de creer y de amar. El tiempo abierto,
semejante a los mares y al desierto,



ha de borrar de la confusa arena
todo lo que me salva o encadena.
Más si alguien vive yo estaré despierto.

sábado, 12 de febrero de 2011

Nocturno / David huerta






Milímetros de ti convergen ahogándose, bajo la noche, la fantasía de toda
          la transparencia empozada en el cuarto.

Tu mirada oscila con un cerrado esplendor,
y en tu saliva surgen pedazos de nombres, alas de quemaduras: la noche
          resuena en tu paladar
con paso lentísimo de larva y roce tibio,

de animales numerosos extraviados en el reino de tus ropas, mezcladas
          de cualquier modo en la silla sombría,

bajo techos muertos y lúcidos, recogido tú en los dones del sueño sobre
          tu cabeza hipnotizada de silencio.

viernes, 11 de febrero de 2011

Boca de llanto / Jaime sabines



Boca de llanto, me llaman 
tus pupilas negras, 
me reclaman. Tus labios 
sin ti me besan. 
¡Cómo has podido tener 
la misma mirada negra 
con esos ojos 
que ahora llevas! 

Sonreíste. ¡Qué silencio, 
qué falta de fiesta! 
¡Cómo me puse a buscarte 
en tu sonrisa, cabeza 
de tierra, 
labios de tristeza! 

No lloras, no llorarías 
aunque quisieras; 
tienes el rostro apagado 
de las ciegas. 

Puedes reír. Yo te dejo 
reír, aunque no puedas.

lunes, 7 de febrero de 2011

Olvidar / David Huerta

Aquí están los nervios
que envuelven, como un papel fragante,
las melodías obtusas
del rencor.
Y aquí la risa
como un pájaro ebrio…
Escuchar. Olvidar. Dos neblinas.
La espuma del sufrimiento
cala en el encaje náufrago
de mi silbido matinal.
Aquí están los sonidos
olvidadizos, las crepitaciones
que amarillean.
Una vez más,
todo será escuchar
u olvidar.
Olvidaré estos doblados
enigmas, estos relojes
rectilíneos de esperas, este cuerpo
ajeno
en la llama de sándalo.